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Oración a San Antonio por la salud: por un enfermo y por uno mismo

Mujer rezando con las manos juntas en la penumbra

La oración a San Antonio por la salud es una de las peticiones más antiguas que se le hacen al santo de Padua. Se reza por un familiar ingresado, por un amigo que espera un diagnóstico o por uno mismo cuando el cuerpo flaquea. Aquí tienes dos textos tradicionales, contrastados con fuentes católicas, y dos oraciones sencillas que puedes rezar con tus propias palabras.

Antes de empezar, una idea clara: la oración acompaña, consuela y da fuerza, pero no sustituye al médico. Pedir la intercesión de San Antonio y seguir el tratamiento indicado por los profesionales no se contradicen. La Iglesia siempre ha unido las dos cosas.

Si es la primera vez que te acercas a este santo, puedes empezar por la oración diaria a San Antonio de Padua y después rezar por la intención concreta de la salud.

Mujer rezando con las manos juntas en la penumbra

Por qué se invoca a San Antonio por los enfermos

San Antonio murió el 13 de junio de 1231, y ya en vida tenía fama de taumaturgo, es decir, de obrar prodigios. Fue canonizado por Gregorio IX el 30 de mayo de 1232, menos de un año después de su muerte. Entre los patronazgos que la devoción popular le atribuye figuran los enfermos, las personas con discapacidad y quienes han perdido un miembro.

El relato más conocido es el de Leonardo, un joven de Padua. Según la tradición, en un arrebato de ira dio una patada a su madre y luego fue a confesarse con Antonio. El santo le dijo que un pie que golpea a una madre merecería ser cortado. El muchacho, impresionado, se lo cortó en casa. Antonio acudió, tomó el pie y lo unió de nuevo a la pierna. Es una historia transmitida por la tradición, y su mensaje va más allá de la curación: habla de arrepentimiento y de la misericordia que repara lo que el pecado rompe.

La iconografía también lo recuerda. En la Scuola del Santo de Padua, uno de los tres frescos que pintó Tiziano en 1511 muestra al santo sanando a un joven con una pierna rota. Y en santuarios de medio mundo cuelgan exvotos de personas que agradecen haber superado una enfermedad o un accidente. Puedes leer más sobre estos relatos en la entrada de milagros de San Antonio de Padua.

Oración tradicional a San Antonio en una necesidad

Esta oración, recogida por EWTN en español, menciona expresamente al enfermo «en el lecho del dolor». Es muy adecuada para rezar por la salud propia o ajena.

¡Oh bendito San Antonio de Padua! Como uno de tus devotos me dirijo a ti en este día.

A ti elevo mis débiles oraciones. Tu protección imploro y bajo ella espero merecer del Altísimo el ser socorrido en mis necesidades.

Bien ves, santo mío, que, llenos de amor, de respeto y de confianza, claman a ti todos cuantos se ven en alguna necesidad o peligro;

a ti clama el enfermo en el lecho del dolor, el encarcelado desde su lóbrego calabozo, el cautivo desde su mazmorra,

el sencillo pastor desde su rústica cabaña, el peregrino en sus largas y penosas expediciones, el navegante entre las espumosas olas del mar.

Unos y otros esperan vencer con tu amparo los obstáculos que se oponen a su felicidad en el camino de la vida; unos y otros esperan ver satisfechos sus deseos;

todos, en fin, confían por tu mediación verse remediados en sus necesidades.

Séalo yo al presente, ¡oh milagroso Santo! Alcance yo por tu mediación el poderoso auxilio del cielo, que puede en nuestras tribulaciones sacarnos ilesos y triunfantes. Amén.

El responsorio: «Si buscas milagros»

El responsorio de San Antonio es una plegaria en verso muy antigua que se suele rezar los martes. Su primera estrofa nombra a los «leprosos y enfermos sanos», por eso muchos devotos lo rezan junto a la cama de un enfermo. Este es el texto que publica ACI Prensa:

Si buscas milagros, mira:

muerte y error desterrados,

miseria y demonio huidos,

leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,

redímense encarcelados,

miembros y bienes perdidos

recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,

los pobres van remediados;

cuéntenlo los socorridos,

díganlo los paduanos.

Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Ruega a Cristo por nosotros, Antonio divino y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.

Si quieres conocer su historia y la forma completa de rezarlo, la tienes en la entrada sobre el responsorio de San Antonio.

Oración por un enfermo

Esta es una oración sencilla que puedes rezar por otra persona. No es un texto tradicional: está escrita para esta web, y puedes cambiar las palabras para que se ajusten a tu situación.

San Antonio, amigo de los que sufren,

hoy te encomiendo a (nombre), que está enfermo.

Tú conoces su dolor, su cansancio y sus miedos.

Pide al Señor que le dé alivio en el cuerpo y paz en el alma.

Ilumina a los médicos y enfermeras que le cuidan,

para que acierten en cada decisión.

Da paciencia a su familia y fuerza para acompañarle.

Y si la curación tarda, que no le falte nunca la esperanza

ni la certeza de que Dios está a su lado.

Amén.

Oración por la propia salud

Cuando la enfermedad es propia, cuesta a veces encontrar palabras. Esta oración breve puede ayudarte. Tampoco es tradicional: es una propuesta para rezar con calma, quizá por la noche o antes de una prueba médica.

Glorioso San Antonio, me pongo en tus manos tal como estoy.

Tú que también conociste la enfermedad y la debilidad,

acompáñame en este tiempo difícil.

Pide a Jesús que me devuelva la salud, si es para mi bien,

y que me dé serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar.

Que no me encierre en el miedo,

que sepa dejarme cuidar y agradecer cada pequeño avance.

Amén.

La referencia a la enfermedad del propio santo no es casual. Antonio enfermó gravemente en Marruecos, donde había ido con deseo de predicar, y tuvo que volver. En la primavera de 1231, ya agotado, se retiró a Camposampiero para descansar, y murió pocas semanas después camino de Padua. Fue un hombre que supo lo que es un cuerpo débil.

Cómo rezar por la salud con sentido

  • Elige un momento fijo. Rezar cada día a la misma hora ayuda a mantener la constancia, sobre todo en enfermedades largas.
  • Reza en compañía. Si el enfermo puede, rezad juntos. Si no, otros familiares pueden unirse a distancia.
  • Pide también por quienes cuidan. Médicos, enfermeras y cuidadores sostienen mucho y se les nombra poco.
  • Puedes rezar una novena o los martes. La novena a San Antonio o la devoción de los trece martes ofrecen un camino para semanas enteras.
  • No abandones el tratamiento. Ninguna oración pide dejar la medicación o saltarse una revisión. Si tienes dudas sobre tu salud, consulta siempre a un profesional sanitario.

Muchas personas, cuando la situación mejora, rezan después una oración de gratitud. Si es tu caso, tienes una propuesta en la oración de agradecimiento a San Antonio.

Preguntas frecuentes

¿San Antonio es patrono de los enfermos?

Sí, la devoción popular lo invoca por los enfermos, por las personas con discapacidad y por quienes han perdido un miembro. Su fama de taumaturgo viene de los relatos de curaciones que se le atribuyen desde la Edad Media.

¿Puedo rezar por la salud de alguien que no es creyente?

Sí. Rezar por otra persona es un gesto de cariño y no exige nada de ella. Puedes hacerlo en silencio, sin necesidad de que lo sepa.

¿La oración sustituye al tratamiento médico?

No. La oración acompaña y da fuerza, pero la salud se cuida también con médicos, pruebas y tratamientos. Ante cualquier síntoma, acude a un profesional.

Fuentes