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Oración de agradecimiento a San Antonio por un favor recibido

Dos velas encendidas en la oscuridad

La forma más sencilla de dar gracias a San Antonio es rezar una oración de agradecimiento, dar gloria a Dios por el favor recibido y, como manda la tradición antoniana, hacer una limosna a los pobres, el llamado «pan de San Antonio». Si habías hecho una promesa, es el momento de cumplirla.

Agradecer no es un trámite. Los santos no conceden nada por su cuenta: interceden ante Dios. Por eso la acción de gracias se dirige al Señor, a través de San Antonio, y se nota sobre todo en lo que haces después.

Aquí tienes una oración sencilla, las costumbres más extendidas y algunas ideas para que tu gratitud no se quede en palabras.

Dos velas encendidas en la oscuridad

Una oración sencilla de agradecimiento

Esta es una oración sencilla que puedes rezar, redactada para esta web. No es un texto tradicional, así que puedes adaptarla y añadir lo que sientas.

Glorioso San Antonio,

vengo a darte las gracias

porque has escuchado mi súplica

y la has presentado ante Dios.

Gracias, Señor, por tu bondad,

que se ha hecho visible en mi vida.

No quiero olvidar este favor

ni guardarlo solo para mí.

Enséñame a compartir lo que he recibido

con quienes pasan necesidad,

como tú hiciste con los pobres de tu tiempo.

Sigue acompañándome

y a todas las personas que quiero.

Amén.

Después puedes rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. El Gloria es, en sí mismo, una oración de alabanza perfecta para dar gracias:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

El pan de los pobres: la limosna de agradecimiento

La costumbre más ligada a San Antonio es dar una limosna a los pobres en acción de gracias. Tiene dos raíces.

La primera es una leyenda medieval. En 1263, durante la construcción de la basílica de Padua, un niño se ahogó cerca de las obras. Su madre prometió a San Antonio dar a los pobres tanto trigo como pesara su hijo si recobraba la vida. El niño revivió y ella cumplió su promesa.

La segunda es más reciente y dio nombre a la obra. A finales del siglo XIX, en Tolón (Francia), Louise Bouffier no conseguía abrir la puerta de su tienda. Mientras el cerrajero iba a por herramientas para forzarla, rezó a San Antonio y prometió pan para los pobres si se abría sin romperla. Se abrió. Sus amigas empezaron a hacer promesas parecidas y en la década de 1890 nació la obra del «Pan de San Antonio», que se extendió por todo el mundo. Las fuentes no coinciden en el año exacto (1888 o 1890) ni en si era una panadería o una mercería.

Hoy esa limosna puede tomar muchas formas:

  • Dejar un donativo en el cepillo del «Pan de los pobres» de tu parroquia o de un convento franciscano.
  • Colaborar con Cáritas, un comedor social o un banco de alimentos.
  • Comprar comida para una familia que lo esté pasando mal.
  • Dedicar tiempo, no solo dinero: acompañar a una persona mayor o ayudar en un voluntariado.

La cantidad importa menos que el gesto. Lo explicamos con más detalle en el artículo sobre el pan de San Antonio.

Devolver al santo a su sitio

En muchas casas existe la costumbre popular de poner la imagen de San Antonio boca abajo, o de cara a la pared, mientras se le pide algo, y de devolverla a su posición cuando llega el favor. No es una práctica de la Iglesia, sino una tradición casera, a veces con un punto de humor.

Si lo hiciste, colocar la imagen derecha y en un lugar digno es un buen momento para rezar la oración de agradecimiento. Mejor aún si lo acompañas de una visita a la iglesia o de una limosna. Hablamos con calma de esta costumbre, y de cómo entenderla sin caer en la superstición, en la oración a San Antonio de cabeza.

Otras formas de dar gracias

  • Ir a misa en acción de gracias. La palabra «Eucaristía» significa precisamente acción de gracias. Puedes pedir que se ofrezca una misa por esa intención.
  • Visitar una iglesia dedicada al santo, o acudir a su fiesta el 13 de junio.
  • Rezar los trece martes o una novena en agradecimiento, no solo para pedir. Tienes las pautas en los trece martes de San Antonio.
  • Contarlo con sencillez. Compartir con tu familia o tu parroquia que has recibido un favor, sin exageraciones, ayuda a otros a confiar.
  • Cumplir lo prometido. Si hiciste una promesa concreta, cúmplela. Si ya no es posible, habla con un sacerdote para cambiarla por otra obra buena.

Agradecer también cuando la respuesta no es la esperada

A veces lo que pedimos no llega, o llega de otra manera. La tradición cristiana anima a dar gracias igualmente: por la paz recibida durante la espera, por las personas que nos han ayudado o por lo que hemos aprendido. Rezar no es una fórmula para obtener resultados, sino una relación de confianza con Dios.

El propio San Antonio, en sus sermones, insistía en que la fe se demuestra con obras. Un favor recibido es una buena ocasión para revisar cómo vivimos: perdonar a alguien, recuperar la oración diaria o acercarnos de nuevo a la parroquia. Esa es, probablemente, la mejor manera de decir gracias.

Y cuando la petición tenía que ver con la salud, el trabajo o un problema familiar, la oración camina junto a la ayuda de médicos y profesionales, nunca en su lugar.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio dar limosna a San Antonio después de un favor?

No es obligatorio, pero es la costumbre más propia de su devoción. Si prometiste una limosna concreta, lo correcto es cumplirla.

¿Cuándo debo rezar la oración de agradecimiento?

En cuanto recibas el favor, y también más adelante. Muchos fieles la rezan de nuevo cada 13 de junio o un martes, día dedicado al santo.

¿Puedo dar gracias con mis propias palabras?

Sí. La oración que proponemos es solo una ayuda. Lo importante es la sinceridad y el deseo de compartir lo recibido.

Fuentes