
El responsorio de San Antonio es una breve oración en verso que empieza con las palabras latinas Si quaeris miracula, «si buscas milagros». Es la oración que tradicionalmente se reza para pedir ayuda al santo cuando se pierde algo, y la que se canta cada martes en la Basílica de San Antonio de Padua.
Su autor fue el franciscano Julián de Espira (Julian of Speyer), que la escribió en el siglo XIII como parte de un oficio litúrgico en honor del santo, pocos años después de su muerte en 1231. Por eso es una de las oraciones antonianas más antiguas que se conservan.
Aquí tienes el texto latino completo, una traducción española fiel verso a verso, cuándo se reza y un poco de su historia.

Texto en latín
Este es el texto tal como se publica en la edición del oficio que reproduce New Liturgical Movement. Tras el Gloria se repite la parte que empieza por Cedunt.
R. Si quaeris miracula,
mors, error, calamitas,
daemon, lepra fugiunt,
aegri surgunt sani.
* Cedunt mare, vincula:
membra resque perditas
petunt et accipiunt
iuvenes et cani.
V. Pereunt pericula,
cessat et necessitas:
narrent hi, qui sentiunt,
dicant Paduani.
* Cedunt mare, vincula…
V. Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
* Cedunt mare, vincula…
Traducción española
Esta es nuestra traducción literal, hecha verso a verso desde el latín para que se entienda qué dice cada palabra. Las versiones en verso que circulan son más libres; la que ofrece ACI Prensa a partir de la Basílica de Padua dice lo mismo con otras palabras.
R. Si buscas milagros:
la muerte, el error, la desgracia,
el demonio y la lepra huyen,
los enfermos se levantan sanos.
* Ceden el mar y las cadenas;
la salud de sus miembros y las cosas perdidas
piden y reciben
jóvenes y ancianos.
V. Desaparecen los peligros,
se acaba la necesidad:
que lo cuenten quienes lo han vivido,
que lo digan los paduanos.
* Ceden el mar y las cadenas…
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* Ceden el mar y las cadenas…
La palabra membra significa «miembros» del cuerpo: se refiere a quienes recuperan la salud de un brazo o una pierna. Res perditas son las «cosas perdidas», el verso que ha hecho famoso este responsorio.
Versículo y oración final
Al responsorio le suele seguir un versículo y la antigua oración de la fiesta del santo. Primero en latín y después en nuestra traducción:
V. Ora pro nobis, beate Antoni.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
Oremus. Ecclesiam tuam, Deus, beati Antonii Confessoris tui atque Doctoris solemnitas votiva laetificet,
ut spiritualibus semper muniatur auxiliis, et gaudiis perfrui mereatur aeternis.
Per Christum Dominum nostrum. Amen.
V. Ruega por nosotros, bienaventurado Antonio.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos. Que la fiesta del bienaventurado Antonio, tu confesor y doctor, alegre a tu Iglesia, oh Dios,
para que esté siempre protegida con tu ayuda espiritual y merezca gozar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Cuándo se reza
- Cuando se pierde algo. Los franciscanos de Padua explican que es la oración que tradicionalmente se reza con la esperanza de encontrar lo perdido, y no solo objetos: también la paz, la fe o una relación. Si buscas otras fórmulas, tienes la oración de San Antonio para encontrar cosas perdidas.
- Los martes. La basílica lo canta todos los martes, el día de la semana dedicado al santo, y muchas iglesias del mundo hacen lo mismo. Es el cierre natural de cada uno de los trece martes de San Antonio.
- En la novena, la trecena y la fiesta. Se puede añadir al final de cada día de la novena y es muy habitual el 13 de junio.
No es una fórmula mágica. Es una oración de alabanza que recuerda lo que Dios ha hecho por intercesión del santo y nos invita a confiar. Si no encuentras lo que buscas, la oración sigue teniendo sentido.
Historia del responsorio
El texto forma parte del Officium rhythmicum Sancti Antonii, un oficio en verso rimado compuesto para celebrar al santo en la liturgia de las horas. En ese oficio, el Si quaeris es el octavo y último responsorio de maitines.
Su autor, Julián de Espira, nació en Espira (Speyer, Alemania), estudió en París y fue maestro de música de la capilla real francesa antes de hacerse franciscano. Compuso también el oficio rimado de San Francisco de Asís y escribió vidas de ambos santos. Murió hacia 1250.
Sobre la fecha hay matices. La Basílica de Padua sitúa el oficio en 1233, dos años después de la muerte del santo y uno después de su canonización por Gregorio IX (30 de mayo de 1232). Otros estudios lo fechan algo más tarde, hacia la década de 1240. En cualquier caso, es un texto del siglo XIII.
Durante siglos, rezar el responsorio para pedir un favor fue tan común que se le llamó el responsorio «milagroso». Los oficios rimados como este fueron muy populares hasta la reforma litúrgica posterior al Concilio de Trento, pero el Si quaeris sobrevivió en la devoción popular y hoy sigue cantándose en Padua.
Preguntas frecuentes
¿Quién escribió el «Si quaeris»?
Se atribuye al franciscano Julián de Espira, músico y poeta alemán del siglo XIII, autor del oficio rimado de San Antonio en el que se incluye.
¿Hay que rezarlo en latín?
No. Puedes rezarlo en español. El latín conserva la rima y la música original, y por eso muchas personas lo aprenden así, pero el valor de la oración no depende del idioma.
¿Es lo mismo que el breve de San Antonio?
No. El responsorio es una oración cantada; el breve es una fórmula corta asociada a una antigua tradición sobre el santo. Lo explicamos en el breve de San Antonio.