
Los trece martes de San Antonio son una devoción que consiste en dedicar trece martes seguidos a la oración, pidiendo la intercesión del santo de Padua. Lo más habitual es rezarlos en las trece semanas anteriores a su fiesta, de forma que el último martes caiga cerca del 13 de junio, aunque también se pueden hacer en cualquier época del año.
¿Por qué martes? Porque San Antonio fue enterrado un martes, cuatro días después de morir, y desde entonces ese día de la semana quedó unido a su memoria. ¿Y por qué trece? Porque murió un 13 de junio. La costumbre empezó con nueve martes y con el tiempo creció hasta trece.
A continuación te explicamos el origen de esta tradición, cómo hacerla paso a paso y una breve oración para cada uno de los trece martes.

Origen de los trece martes
Por qué martes
San Antonio murió el viernes 13 de junio de 1231 en Arcella, a las afueras de Padua. Su entierro se celebró el martes siguiente, 17 de junio. Según cuentan las crónicas devocionales, el traslado de su cuerpo a Padua se convirtió en una gran manifestación popular, con muchos favores atribuidos a su intercesión. Desde entonces el martes quedó consagrado a su memoria, y los paduanos tomaron la costumbre de visitar su sepulcro ese día.
La propia Basílica de San Antonio de Padua presenta los trece martes como una devoción antoniana característica, que prepara espiritualmente durante trece semanas para su fiesta.
De nueve a trece
Una historia muy repetida, que hay que tomar como tradición y no como dato comprobado, sitúa la extensión de esta práctica en Bolonia en 1617. Se cuenta que una mujer que llevaba muchos años deseando tener hijos soñó que el santo le pedía visitar su altar en la iglesia franciscana durante nueve martes. Lo hizo, vio cumplido su deseo y otras personas imitaron su ejemplo. Más adelante los nueve martes pasaron a ser trece, en recuerdo del día de su muerte.
Hoy muchas parroquias y santuarios antonianos de España y América organizan los trece martes, a menudo con misa, rezo y bendición del pan de San Antonio.
Cómo hacer los trece martes
- Elige la fecha de inicio. Si quieres terminar el martes más cercano al 13 de junio, cuenta trece semanas hacia atrás. Suele caer a mediados de marzo. También puedes empezar cualquier martes del año.
- Fija tu intención. Puede ser una petición concreta o una acción de gracias. Escríbela si te ayuda.
- Cada martes, reza la oración de ese martes, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Si puedes, acude a misa o haz una visita breve a una iglesia.
- Añade una obra de caridad. Es muy propio de la devoción antoniana: una limosna, un rato con alguien que está solo o una ayuda a quien la necesita.
- El último martes, da gracias, pase lo que pase. Puedes rezar la oración de agradecimiento a San Antonio.
Un buen cierre para cada martes es el responsorio «Si quaeris», que en la Basílica de Padua se canta todos los martes.
Oración para cada martes
Las siguientes son oraciones sencillas que puedes rezar, escritas para esta web. Cada una se inspira en un rasgo de la vida del santo.
Primer martes: la vocación
San Antonio, que dejaste Lisboa para seguir a Cristo,
ayúdame a descubrir lo que Dios quiere de mí. Amén.
Segundo martes: la valentía
San Antonio, que quisiste ir a Marruecos a anunciar el Evangelio,
dame valor para vivir mi fe sin miedo. Amén.
Tercer martes: los planes que fallan
San Antonio, que enfermaste y naufragaste en Sicilia,
enséñame a confiar cuando las cosas no salen como esperaba. Amén.
Cuarto martes: el silencio
San Antonio, que serviste sin hacer ruido en un pequeño eremitorio,
ayúdame a valorar la oración callada y el trabajo humilde. Amén.
Quinto martes: la palabra
San Antonio, que predicaste en Forlì sin haberte preparado,
pon en mi boca palabras que construyan y no que hieran. Amén.
Sexto martes: el estudio
San Antonio, maestro de los frailes por encargo de San Francisco,
ayúdame a conocer mejor mi fe y a amar la verdad. Amén.
Séptimo martes: los pobres
San Antonio, defensor de los pobres y de los endeudados,
hazme generoso con quien no tiene lo necesario. Amén.
Octavo martes: la familia
San Antonio, que llevaste paz a tantas casas,
protege a mi familia y ayúdanos a perdonarnos. Amén.
Noveno martes: lo perdido
San Antonio, a quien acudimos cuando algo se pierde,
ayúdame a encontrar lo que busco y, sobre todo, a no perder la fe. Amén.
Décimo martes: los enfermos
San Antonio, consuelo de los que sufren,
acompaña a los enfermos y a quienes los cuidan. Amén.
Undécimo martes: el trabajo
San Antonio, trabajador incansable,
ayuda a quien busca empleo y a quien trabaja con cansancio. Amén.
Duodécimo martes: la paz
San Antonio, que llamaste a la reconciliación en ciudades divididas,
trae paz a mi corazón y a mi entorno. Amén.
Decimotercer martes: la gratitud
San Antonio, gracias por acompañarme en estas trece semanas.
Presenta a Dios mi intención y enséñame a aceptar su voluntad. Amén.
Si pides por salud, trabajo o un embarazo, recuerda que la oración no sustituye la ayuda de médicos y profesionales; la acompaña.
Preguntas frecuentes
¿Tienen que ser trece martes seguidos?
Es lo recomendable, porque la devoción consiste precisamente en la constancia. Si un martes no puedes, retómala el siguiente sin agobios. No es un ritual que «se rompa».
¿Cuándo empiezan los trece martes en un año concreto?
Para terminar justo antes del 13 de junio, se cuentan trece martes hacia atrás, lo que suele situar el inicio a mediados de marzo. En la Basílica de Padua, por ejemplo, en 2024 fueron del 19 de marzo al 11 de junio.
¿Qué diferencia hay con la novena y la trecena?
La novena dura nueve días seguidos y la trecena, trece días seguidos. Los trece martes se reparten en trece semanas, con un día de oración por semana.